Tal y como indica la EFSA (Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos) a través de su portal web, hoy en día no existe ninguna prueba que indique que los alimentos actúen como una vía de transmisión del coronavirus COVID-19 o que puedan ser una fuente de contagio.

¿Podría contagiarme a través de los artículos que compro en un supermercado?

Debido a los protocolos de higiene y seguridad alimentaria implementados, tanto en la industria alimentaria como en los establecimientos del sector alimentario, la probabilidad de que una persona infectada contamine artículos comerciales es baja y, el riesgo de contraer el virus causante de la COVID-19 por contacto con un paquete que haya sido manipulado, transportado y expuesto a diferentes condiciones y temperaturas también.

No obstante, si nos sentimos intranquilos, una manera fácil de evitar un remoto contagio sería, al llegar a casa:

  • Retirar el envase exterior de los productos y tirarlo a la basura (fruta y verdura envasada, huevos, packs de bebida). Al terminar, lavarse bien las manos​.
  • Limpiar las superficies de los productos con una solución desinfectante o con agua y jabón. Al terminar, lavarse bien las manos.

¿Cuáles son las normas básicas de higiene alimentaria que debemos seguir para evitar toxiinfecciones en casa?

 

  • Lavarse las manos antes y después de manipular alimentos, después de ir al baño, tras toser o estornudar (si nos hemos tapado la boca con las manos), cuando vayamos a abrir algún armario o nevera.
  • Limpiar y desinfectar las superficies que vayan a entrar en contacto con los alimentos y, especialmente, después de manipular alimentos crudos como la carne, pescado, pollo, etc.
  • Limpiar la fruta y verdura con abundante agua. En el caso que vayamos a consumir fruta o verdura cruda y sin pelar, desinfectarla con unas gotitas de lejía (OJO- tan solo se utiliza lejía apta para la desinfección del agua de bebida y teniendo en cuenta las indicaciones del fabricante).
  • Limpiar con agua y jabón los alimentos que necesitan estar envasados en plástico para su conservación, como son los fiambre, queso fresco, etc.
  • Evitar, durante el almacenamiento de los alimentos, que entren en contacto los alimentos crudos con los cocinados.
  • Cocinar adecuadamente los alimentos.
  • Conservar los alimentos a las temperaturas adecuadas y enfriándolos rápidamente si no van a consumirse de inmediato.
  • Limpiar y desinfectar los utensilios, los cubiertos y la vajilla utilizados. Utilizar el lavavajillas a 60 ºC.
  • Fíjate en las fechas de caducidad, sigue este criterio “el primero en entrar es el primero en salir”.
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