En España se notifican más de 1.400 casos de legionelosis cada año, según la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Sanidad (RENAVE, 2022), con una letalidad superior al 6 %. La Legionella en depósitos de agua sigue siendo un riesgo recurrente, evitable únicamente mediante mantenimiento preventivo periódico y obligatorio, especialmente en instalaciones con agua estancada y generación de aerosoles.
¿Por qué la Legionella en depósitos de agua es un riesgo grave para la salud pública?
La Legionella en depósitos de agua supone un riesgo sanitario relevante por su capacidad de proliferar en instalaciones artificiales y provocar infecciones respiratorias graves. Este riesgo es especialmente sensible en los depósitos de agua potable municipales, infraestructuras críticas gestionadas por los ayuntamientos y destinadas al abastecimiento de la población. En España, la legionelosis es una enfermedad de declaración obligatoria y se siguen notificando casos asociados a sistemas de agua mal mantenidos, según el Ministerio de Sanidad (RENAVE, 2022).
El impacto en salud pública no depende solo de la presencia de la bacteria, sino de la exposición a aerosoles contaminados, favorecida por grandes volúmenes de agua, biofilm o temperaturas inadecuadas. Cuando los depósitos municipales no se gestionan conforme a la normativa, el riesgo puede afectar a un elevado número de personas.
Qué es la bacteria Legionella y cómo afecta al ser humano
Legionella pneumophila es una bacteria acuática de origen ambiental que se vuelve peligrosa al colonizar depósitos y redes de agua sanitaria, incluidos los de abastecimiento público. Según la Organización Mundial de la Salud (2007), se multiplica con facilidad en aguas templadas y en presencia de sedimentos o biofilm.
La infección se produce exclusivamente por inhalación de aerosoles contaminados, no por consumo de agua ni por transmisión entre personas.
Enfermedades asociadas: legionelosis y fiebre de Pontiac
La exposición a Legionella puede provocar dos cuadros clínicos principales:
- Enfermedad del legionario: neumonía grave con fiebre elevada y posible fallo multiorgánico, con una letalidad estimada del 5–10 % en Europa, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, 2021).
- Fiebre de Pontiac: infección leve, sin neumonía, con síntomas pseudogripales y evolución favorable.
Aunque no todos los casos son graves, la legionelosis puede tener consecuencias severas en población vulnerable, lo que refuerza la necesidad de prevención estricta, especialmente en los depósitos de agua municipales, donde la responsabilidad sanitaria tiene un impacto directo sobre la salud colectiva.
H2. ¿Cómo y por qué prolifera la Legionella en los depósitos de agua?
La Legionella en depósitos de agua prolifera cuando se dan condiciones favorables dentro de la instalación, especialmente en depósitos que concentran **grandes volúmenes de agua con baja renovación**. Estos puntos actúan como amplificadores del riesgo si no existe una gestión preventiva adecuada, tal como describe el **Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades** (ECDC, 2017).
Factores como un diseño hidráulico deficiente o la falta de mantenimiento periódico facilitan la colonización bacteriana y dificultan su eliminación.
H3. Condiciones ambientales que favorecen su crecimiento
La bacteria se multiplica con mayor facilidad en aguas templadas, especialmente entre 20 °C y 45 °C, rango considerado crítico por los protocolos europeos (ECDC, 2017). A ello se suman otros factores como el estancamiento prolongado, la baja concentración de desinfectante residual y la escasa rotación del agua.
Estas condiciones aparecen con frecuencia en depósitos de agua sanitaria mal gestionados, aumentando el riesgo sanitario.
Biofilm, sedimentos y estancamiento del agua
La formación de biofilm en las paredes internas del depósito protege a Legionella frente a los desinfectantes y actúa como reservorio. La acumulación de sedimentos, incrustaciones y óxidos aporta nutrientes que favorecen el crecimiento bacteriano.
Cuando estos factores coinciden con periodos prolongados de estancamiento, el depósito se convierte en un foco de riesgo persistente que solo puede controlarse mediante programas continuos de mantenimiento, limpieza y vigilancia técnica.
Sistemas y depósitos con mayor riesgo de Legionella
No todos los sistemas de agua presentan el mismo nivel de riesgo. La Legionella en depósitos de agua se asocia principalmente a instalaciones donde concurren acumulación, temperaturas templadas y generación de aerosoles, tal como recoge la normativa y la evidencia técnica del Ministerio de Sanidad (Guía técnica, 2022).
Los depósitos actúan como puntos de amplificación cuando no se integran en programas de mantenimiento preventivo continuado.
Depósitos de agua fría y caliente sanitaria
Los depósitos de agua fría sanitaria suponen un riesgo cuando el agua supera los 20 °C, especialmente en espacios técnicos mal ventilados. En el caso del agua caliente sanitaria, el peligro aumenta si no se alcanzan y mantienen temperaturas de control suficientes en acumuladores y puntos terminales, favoreciendo la supervivencia bacteriana.
Estas situaciones son habituales en instalaciones con baja rotación de agua o diseño hidráulico deficiente.
Duchas, grifos y otros puntos de generación de aerosoles
El riesgo sanitario se materializa en los puntos donde el agua se aerosoliza, como duchas, grifos, pulverizadores o sistemas de riego. Según la OMS (2007), estos elementos facilitan la inhalación de microgotas contaminadas y explican la mayoría de los casos asociados a instalaciones interiores.
Por ello, los depósitos conectados a redes con múltiples puntos terminales requieren una vigilancia específica y un control riguroso del estado higiénico-sanitario del sistema completo.
Marco normativo en España: ¿qué exige la legislación sobre Legionella?
La prevención y el control de la Legionella en depósitos de agua están regulados en España por un marco legal específico y de obligado cumplimiento. El Ministerio de Sanidad establece los requisitos técnicos y sanitarios a través del Real Decreto 487/2022, que sustituye a la normativa anterior y refuerza el enfoque preventivo basado en la evaluación del riesgo.
La legislación se aplica a instalaciones que puedan generar aerosoles, incluyendo depósitos de agua sanitaria, y asigna responsabilidades claras a titulares, explotadores y personal técnico.
Real Decreto 487/2022: obligaciones clave para titulares y responsables
El Real Decreto 487/2022 introduce la obligación de identificar y evaluar el riesgo de Legionella en cada instalación, teniendo en cuenta su diseño, uso y condiciones de funcionamiento. Esta evaluación debe revisarse periódicamente y siempre que se produzcan modificaciones relevantes.
Además, exige la implantación de planes de prevención y control, adaptados a cada tipo de instalación, que contemplen mantenimiento, limpieza, desinfección y verificación de parámetros críticos, como la temperatura o el desinfectante residual.
Programas de mantenimiento, control y documentación
La normativa establece que los depósitos de agua deben someterse a operaciones periódicas documentadas, incluyendo limpiezas y desinfecciones programadas, controles analíticos cuando proceda y registros actualizados de todas las actuaciones realizadas.
Esta documentación no solo es un requisito legal, sino una herramienta clave para demostrar la correcta gestión sanitaria de la instalación ante inspecciones o investigaciones epidemiológicas. En la práctica, una gestión estructurada reduce de forma significativa el riesgo de proliferación bacteriana y la exposición de las personas.

Depósitos de agua municipales: una responsabilidad directa de salud pública
Los depósitos de agua potable municipales que abastecen a la población constituyen infraestructuras críticas desde el punto de vista sanitario. Aunque el agua esté destinada al consumo humano, la Legionella en depósitos de agua puede proliferar si no se aplican medidas de control adecuadas, especialmente en grandes volúmenes de almacenamiento y redes extensas de distribución.
Los ayuntamientos, como titulares o gestores de estas instalaciones, son responsables de garantizar que los depósitos cumplan los requisitos higiénico-sanitarios establecidos por la normativa vigente, tal y como recoge el Ministerio de Sanidad en su marco regulador sobre Legionella y agua de consumo.
Obligaciones legales en depósitos de abastecimiento público
Los depósitos municipales están sujetos al Real Decreto 487/2022, en lo relativo a la prevención y control de Legionella, y al Real Decreto 3/2023, que regula los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo humano. Ambas normas exigen la evaluación del riesgo, el mantenimiento preventivo, la limpieza y desinfección periódica y la correcta conservación de registros.
La presencia de agua estancada, sedimentos o zonas con baja renovación convierte estos depósitos en puntos sensibles si no se gestionan de forma activa y documentada.
Importancia del control continuo y la vigilancia técnica
En depósitos que abastecen a poblaciones enteras, una deficiente gestión no solo supone un incumplimiento normativo, sino un riesgo potencial para un gran número de personas, especialmente colectivos vulnerables. Por ello, los programas de mantenimiento deben integrarse dentro de una estrategia preventiva continua, con personal formado y protocolos claros.
Desde este enfoque, la prevención de Legionella en depósitos municipales no es una actuación puntual, sino una obligación estructural ligada a la protección de la salud pública.
¿Cómo debe realizarse el mantenimiento y la prevención de Legionella en depósitos de agua?
La prevención eficaz de la Legionella en depósitos de agua se basa en un mantenimiento técnico continuo, planificado según el riesgo específico de cada instalación. La normativa española establece que estas actuaciones no pueden ser puntuales ni reactivas, sino integradas en programas preventivos estructurados, tal como indica el Ministerio de Sanidad en su guía técnica asociada al Real Decreto 487/2022 (2022).
En este contexto, contar con empresas especializadas resulta clave para garantizar el cumplimiento normativo y la seguridad sanitaria. ICSAM desarrolla servicios profesionales de control y prevención de Legionella, adaptados a depósitos de agua sanitaria, industriales y de abastecimiento, aplicando criterios técnicos alineados con la legislación vigente.
Limpieza, desinfección y control de la temperatura
Las operaciones básicas de mantenimiento incluyen la limpieza y desinfección periódica de los depósitos, la eliminación de sedimentos y biofilm, y el control de parámetros críticos. Entre ellos, la temperatura del agua es uno de los factores más determinantes, ya que rangos templados favorecen la multiplicación bacteriana, mientras que temperaturas adecuadas dificultan su supervivencia.
Estas actuaciones deben realizarse siguiendo procedimientos normalizados y con productos autorizados, garantizando su eficacia sin comprometer la calidad del agua.
Vigilancia analítica y seguimiento documental
El mantenimiento preventivo se completa con controles analíticos, cuando así lo determine la evaluación del riesgo, y con un registro documental exhaustivo de todas las actuaciones. Esta trazabilidad es esencial tanto para verificar la eficacia de las medidas aplicadas como para responder ante inspecciones sanitarias o investigaciones epidemiológicas.
En la práctica, un programa bien gestionado reduce de forma significativa la probabilidad de colonización del sistema y refuerza la protección de las personas frente a una bacteria con impacto demostrado en salud pública.
Cuando quieras, continuamos con el último apartado de enfoque preventivo y formación técnica, o ajustamos el índice final antes de cerrar el artículo.
Una gestión preventiva que protege a las personas y al entorno
La Legionella en depósitos de agua no es un riesgo inevitable, sino un problema prevenible cuando se aplican criterios técnicos, mantenimiento continuo y cumplimiento estricto de la normativa vigente. La evidencia científica y la experiencia de las autoridades sanitarias coinciden en que la falta de control en depósitos de agua sigue siendo uno de los principales factores asociados a brotes y casos esporádicos.
La prevención efectiva exige una visión integral del sistema, desde el diseño y el estado del depósito hasta la gestión diaria, la formación del personal y la correcta documentación de cada actuación. En instalaciones públicas y privadas, especialmente aquellas que abastecen a población o generan aerosoles, esta gestión no solo responde a una obligación legal, sino a una responsabilidad directa con la salud pública.
Trabajar con programas preventivos bien definidos, apoyados por entidades especializadas como ICSAM, permite reducir riesgos, anticiparse a incidencias y garantizar que los depósitos de agua cumplan su función sin convertirse en un foco sanitario. En la práctica, la protección frente a Legionella empieza mucho antes de que aparezca un caso: comienza con la prevención, el control técnico y la gestión responsable de las instalaciones.






